Ni siquiera soy una cara bonita

11.07.2010

Azul, del tono de la noche.

Daniel, Daniel Johnston, tiene algo mal en la cabeza, es un genio, no necesita Prozac. Dibujemos sujetos barbudos, toma un color para enmarcar sus ojos. El gris no va con tan poca melancolía, elige el púrpura para las ojeras. Un café, sin azúcar, la dulzura no se sirve a cucharaditas, la encontramos en otra parte. Un abrazo, un beso en la frente, de la mano, corriendo, robamos cuatro libros. Vino, mucho vino, vino barato, sentados en la esquina, hablando en inglés. Y colores, y formas, y olores, y canciones en francés. Y el piso de azulejo. Y frío, mucho frío. El frío de gritar tu nombre en un auditorio vacío, el cansancio de fumar en la terraza, el dolor de perseguir el tren. Me pregunto cuántas canciones escribió Morrissey sobre ti y sobre la manera en que muerdes el bolígrafo. Sobre tu cabello de Elvis. Sobre tu... Tú sentado como un ampersand, tú leyéndome cómo llorar, nosotros pensando en París. A ti te falta el acento que a mí me sobra, para que nuestros nombres sean correctos. Quizá la felicidad está en la tilde, te la regalo.

2 comentarios:

  1. hola

    nuevo en tu blog...que bonito escribes las ideas que quieres dar entender..

    seguire por aqui leyendote...saludos

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  2. por alguna extraña pero comprensible razón, esto me hizo llorar. Gracias, hacia mucho que no sentía esa vida de derramar una lágrima de incoherencia y tanto sentimiento. Me gustan mucho tus historias. Lariisa-

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