Mi madre está viendo un espectáculo de música en Foro Tv llamado Los Mejores Músicos.com, y la verdad no sé por qué se lo permití. La última vez que controlé el televisor estábamos viendo una película en Europa Europa. Ni me acuerdo de qué, la verdad.
El punto es que en el show este está pasando un imitador de Elvis. En su etapa de Elvis gordo, claro está, porque es mexicano, ergo es gordo. No es cierto. Bueno sí, pero lo realmente importante es que es malísimo. Ni había notado que cantaba las canciones de Elvis hasta que lo intentó (y fracasó horriblemente) con Love Me Tender.
La epifanía es la siguiente. La vida romántica y las relaciones de pareja son como una caja —de chocolate— de imitadores de Elvis Presley. Hay muchos (o pocos para los diabéticos del alma y el corazón), hay unos mejores que otros, hay unos que te duran más, otros que devoras y te dejan con ganas, otros que dan asco y unos más que te obligan a ponerte a dieta por algún tiempo. Y aunque al final sólo hay un Elvis, puedes disfrutar con esos imitadores que te piden "never let me go", hasta que te piden que sí.
Pero yo odio a los imitadores de Elvis. Sniff.
Oh let our love survive
Or dry the tears from your eyes
Let's don't let a good thing die
When honey, you know
I've never lied to you
Mmm yeah, yeah
Or dry the tears from your eyes
Let's don't let a good thing die
When honey, you know
I've never lied to you
Mmm yeah, yeah

Qué bonita e interesante epifanía, Cocainelil.
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